Colgante Tres Caidas de Triana

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Cadena y chapa tipo militar grabada.

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Cadena y chapa tipo militar en zamak. La chapa lleva grabada la palabra Triana y la silueta del Señor de las Tres Caidas. Puedes elegir cadena y chapa en color plata o cadena en color morado.

Algunos detalles sobre el paso del Cristo de las Tres Caidas de Triana

La primera noticia de la que disponemos sobre los distintos pasos que han portado la Stmo Cristo de las Tres Caídas es la construcción de uno de gran tamaño y desproporcionado que no llegó a ser estrenado y fue vendido a la hermandad de Columnas y Azotes, entonces residente en la Iglesia de los Terceros, en el año 1705, por un precio de 2800 reales.

Con dichos recursos encargaron otro paso que parece ser fue una simple parihuela recubierta, que realizó pocas estaciones y las verificó con intermitencias. Debió ser el que, con muchos apuros pasó, por primera vez, el puente de barcas en 1845.

El siguiente paso conocido, estrenado en 1894, fue objeto de muchas polémicas. Era neobarroco y construido en los talleres de José Salvago y Compañía. En su época fue el mayor de Sevilla, pues fue el primero que superaba los cinco metros de longitud.

En un principio disponía de ocho cartelas, pero sufrió una importante transformación, años después, al dotarle de maniguetas, candelabros de guardabrisas y ocho faroles de plata. En 1938, se amplió y preparó para incluir a las tallas secundarias de Castillo Lastrucci, enriqueciéndolo con unos magníficos respiraderos.

Como la estructura de dicho paso era un conjunto de antiguos trabajos, se pensó en su remodelación, que resultó espectacular, cuya realización fue aprobada en cabildo celebrado en agosto de 1940. La transformación se efectuó en los talleres Carrera y la modificación de los respiraderos, según dibujo de Quiles, la realizó José García Roldán. Fue dorado por Antonio Sánchez. Se le dotó de ocho cartelas de plata labradas por Contreras y lució faldones morados de terciopelo. Este paso aún sigue saliendo en procesión en Utrera, en la hermandad de la Vera Cruz, a la que fue vendido en 100.000 pts en 1971.

Sobre 1968 surgió en la hermandad la idea de contar con un paso nuevo.

Su realización fue aprobada en un cabildo extraordinario celebrado el 27 de junio de 1968, pero no fue estrenado hasta la Semana Santa de 1971, en la que la canastilla salió sin dorar. Dos años después pudo terminarse su dorado.

El trabajo fue encomendado a Manuel Guzmán Bejarano y el dorado a Antonio Sánchez González. El canasto cuenta con ocho cartelas de plata de Villarreal. En el centro de cada lateral está representado un motivo: el de la delantera dos ángeles sosteniendo el escudo de la hermandad; la del costero derecho, la pesca milagrosa; la del costero izquierdo, la tempestad calmada y en la trasera, otro par de angelotes mantienen una custodia. Los bustos de los cuatro evangelistas están presentes en el canasto.

Se encuentra iluminado por cuatro candelabros de doce guardabrisas cada uno, situados en cada una de las esquinas y dos más pequeños en los centros de los costeros con cinco luces cada uno. Los guardabrisas están rematados con coronillas doradas, que realizó Villarreal.

En 1983 la parihuela fue sustituida por otra metálica, de notorio menor peso, realizada por Roberto Jiménez Mariano.

Fue enriquecido el paso neobarroco en 1996 con un nuevo dorado del que se ocupó Manuel Calvo Camacho y con cuatro bellos angelotes de unos 50 cms. de altura, tallados y policromados por Álvarez Duarte, que se situaron en las esquinas del paso como sujetando cada candelabro.

Los faldones actuales son de terciopelo color burdeos. Fueron realizados en el taller de bordados de Elena Esperanza Caro y estrenados en 1994. Los vecinos están unidos por broches bordados en oro y sedas de colores. En el centro del frontal y del trasero aparecen motivos bordados del Cristo y el Calvario respectivamente. Dada la longitud del paso, en cada lateral lleva dos faldones.

La parihuela mide 5’56 metros de longitud x 2’60 de anchura x 1’52 cms de altura. Calza 48 costaleros, a razón de 6 hombres por cada una de las 8 trabajaderas. Su capataz es Francisco Cevallos Batista, ayudado por su hermano Emilio. Los costaleros visten camiseta blanca con el escudo de la hermandad, pantalón negro y calzado blanco.

El llamador representa un ancla inclinada con una soga anudada. Es de bronce plateado. Fue fundido, partiendo del llamador anterior, en Orfebrería Triana en 1988.

Carece de maniguetas, probablemente por su exagerada longitud.